Resumen: Hogar, Familias y Grupos de Acción, El Sistema Familiar Mesoamericano ante los desafíos del siglo XXI.( Robichaux David)
Catedrática: MSc. Susana Maybri Salazar
Alumno: Yuri Arón Inocente Escamilla
Hogar, Familias y Grupos de Acción, El Sistema Familiar Mesoamericano ante los desafíos del siglo XXI.
El artículo de David Robichaux, presenta una discusión en torno a los conceptos trazados por la antropología clásica que conciernen a la estructuración de los grupos familiares. Las categorías familiares analizadas por Robichaux son: familia extensa, familia nuclear y sistema mesoamericano. Este último, se entrelaza la importancia según Robichaux para las familias mesoamericanas.
Para Robichaux uno de los principales problemas de análisis en los grupos familiares mesoamericanos ha sido utilizar modelos o conceptos occidentales que no son aplicables en Mesoamérica. Siendo así, Robichaux propone el sistema familiar mesoamericano. En este hay dos elementos importantes en la configuración de los grupos familiares: relaciones de reciprocidad y grupos de acción. Las primeras dan sentido a los grupos y los segundos son trascendentales para la conformación o la limitación de las unidades especificas.
Características del sistema familiar mesoamericano:
La propuesta de Robichauxel sistema familiar mesoamericano, donde la uxirolocalidad representa uno de los sistemas más arraigados en Mesoamérica. Esto consiste en que los grupos familiares se constituyen en grupos domésticos que pueden abarcar a vario individuos. Con este elemento, él viene a contrarrestar el modelo imaginario mexicano, donde las familias extensas tendían a transformarse en familias nucleares. Para confirmar esta idea, Robichaux menciona que existe suficiente evidencia proporcionada por las etnografías y la arqueología.
Dentro de los grupos domésticos, se presenta un elemento importante de parentesco denominado: linaje atenuado, que consiste en el reconocimiento que se da por parte de la línea paterna en el lugar de residencia (patrilocalismo)
El linaje atenuado se ejemplifica cuando el grupo doméstico, tiene como descendencia a sólo mujeres, estas heredan desde la línea patrilocal. En los sistemas de parentesco mesoamericanos se presenta la tendencia al igualitarismo, que es donde se da la reciprocidad, en ello el último de los hijos es el que queda encargado del cuido de los padres y a cambio de ello heredan la casa de sus padres, de una forma reciproca.
Resumen: Cuerpo, parentesco y poderes entre los Baruya de Nueva Guinea en: Cuerpo, parentesco y poder. Perspectivas antropológicas y críticas. (Maurice Godelier)
Catedrática: MSc. Susana Maybri Salazar.
Alumno: Yuri Arón Inocente Escamilla.
Cuerpo, parentesco y poderes entre los Baruya de Nueva Guinea en: Cuerpo, parentesco y poder. Perspectivas antropológicas y críticas. (Maurice Godelier[1])
El estudio de los Baruya presentado por Maurice Godelier en la línea de sus reflexiones más importantes, es este articulo un significativo apéndice de las relaciones políticas y de género en una sociedad sin Estado. Es así que, las relaciones de poder vienen dadas por el dominio (masculino) del cuerpo como una representación simbólica en sí misma entre los Baruya, donde se permite discernir los pasos que conllevan a la concepción, crecimiento y crianza de los niños. Para Godelier el objeto de este articulo consiste en ver la concepción del poder no basado en la apropiación material, sino más bien, el concepto de poder es aquel donde el dominio de los hombres sobre las mujeres a nivel simbólico ha sido factor importante en las relaciones sociales.
Los línea argumentativa de Maurice Godelier se plantea de la siguiente forma: ¿qué es un niño para los Baruya?, la carne y los huesos: muerte, canibalismo e iniciaciones y la penetración (intimacy) de la manera de existir juntos (sociality) en el cuerpo de los Baruya.
Según Godelier uno de los primeros elementos en la diferenciación de los hombres y mujeres, se hace en la significación de lo que representa ser un niño. A ello, se une una abundante descripciónde los mitos que envuelven la concepción de un niño/a y la manera en que es tratada la unión sexual. (2000: 2). Godelier hace ver como los Baruya en sus relaciones simbólicas representan de forma destinataria el papel de los hombres y de las mujeres desde su educación hasta su madurez: “si bien para los Baruya, los niños son el producto de la unión sexual también son el resultado de la intervención del sol. Por ejemplo, en una “palabra breve” (mito para nosotros) se dice que en el principio el hombre y la mujer tenían cada uno un sexo y un ano, pero no estaban horadados, hasta que un día el sol se conmovió y arrojó una piedra de sílex al fuego. La piedra, al explotar, perforó los sexos y anos del hombre y de la mujer, que desde entonces copulan y tienen hijos” (2000: 2).
La dualidad es otro elemento que se explica desde la simbología misma, en ello, Godelier hace ver como la percepción de los flujos corporales de los hombres y mujeres tienen valores diferenciales: malo/bueno. Como ejemplo, Godelier menciona la primera menstruación de las mujeres y como este flujo se convierte en un enemigo mortal del hombre, no así, “el semen don el hombre acaricia los senos de la mujer y le da a ingerir su semen. El semen se supone que nutre a la mujer y le da fuerza –tanto para tener hijos como para trabajar en el campo-, pero sobre todo se guarda en los senos de la muchacha y se transformará en leche cuando ella esté encinta y dé nacimiento a un niño. El semen es, pues, alimento de la mujer y, transformado en leche materna, será alimento de los niños, varones o hembras por nacer.” (2000: 4). De esta manera, el semen como flujo tiene una doble funcionalidad la procreación y el poder de la vida que es dado por el hombre.
II. la carne y los huesos: muerte, canibalismo e iniciaciones.
De igual forma la cosmogonía Baruya, demuestra una ritualizacion del paso al más allá, “cuando un individuo importante moría, hombre o mujer, se hacían dos funerales. En el primero el muerto era enterrado o colocado sobre una plataforma de acuerdo con el “clan” al cual pertenecía y el estatus del difunto”. La muerte por lo tanto significa también la fertilidad de la tierra.
Para Godelier el concepto de muerte es diferencial para un hombre como para una mujer, pues a través de la germinación de las plantas hacer ver como este resurgir de la naturaleza esta relacionado a la carne de las mujeres y lo que ello significa. De esta forma “el origen de las plantas cultivadas se debe a la muerte de una mujer a manos de su marido. Aunque los hombres reconozcan en las mujeres un poder de fertilidad del que ellos carecen, afirman que al ser violentos con las mujeres es como esta fecundidad, este poder creador, puede ser liberado y puesto por los hombres al servicio de todos, de la sociedad”. (2000: 9).
El canibalismo entre los Baruya, es perceptible de tal forma que durante un tiempo el cuerpo de guerreros, mujeres y niños no era solamente fuerte y bello, sino también, apetecible. Por ejemplo: Los dedos de la mano eran una exquisitez particularmente gustada.
Sin embargo, Godelier manifiesta que los huesos juegan un papel más importante que la carne ya que éstos son utilizados en las ceremonias de iniciación de los jóvenes, cuando son separados del mundo femenino. Los huesos son elementos esenciales del kwaimatnié: objetos sagrados de los Baruya en posesión de algunos clanes con poder exclusivo. Todos los kwaimatnié tienen pares: uno es macho y el otro hembra. El más poderoso de los dos es el kwaimatnié femenino por ser el más “caliente”.
Entre los Baruya, el poder de los hombres radica en su semen así como la de debilidad de las mujeres está en no poseerlo y en su sangre menstrual. Por esa razón, durante la iniciación los neófitos son nutridos regularmente con el semen de los iniciados del tercero y cuarto estadio que no hayan tenido relaciones sexuales. De esta manera los hombres actúan colectivamente fuera de las relaciones de parentesco y del círculo de los padres para producir su fuerza, su identidad, su superioridad sobre las mujeres. Sin embargo, el trabajo colectivo de los hombres no tendría éxito si la fuerza del sol no estuviera presente.
Este tipo de simbolismo, para Godelier sólo hace representativo el poder de los hombres. Por ende, el poder de los hombres es ambivalente, porque descansa sobre la denigración explícita de los poderes femeninos y sobre el reconocimiento implícito de la existencia de sus poderes. Los hombres no pueden ejercer el poder más que manteniendo a las mujeres en la ignorancia de sus propios poderes. A este tipo de violencia, Godelier, la llama violencia ideal porque ocurre en el pensamiento. Pero es la fuente de la violencia real que los hombres hacen sufrir, a las mujeres cotidianamente, sea ésta violencia física, psicológica o social.
III. La penetración (intimacy) de la manera de existir juntos (sociality) en el cuerpo de los Baruya
En su más breve reflexión, Godelier no sólo esboza un conjunto de prácticas relacionadas a grupo social precapitalista, a la vez, hace hincapié en el papel de la antropología para el estudio sobre los otros, muy diferente a lo que David Schneider pensaba sobre los preceptos totalizadores que como occidentales crearon para nominar todo sobre las practicas de los otros. Godelier, explica que si bien existe una tradición occidental, es importante denotar el la cosmovisión de los grupos sociales precapitalista, pues considera que tomar en cuenta muchas cosas que nos parecen símbolos y prácticas simbólicas, para los Baruya no los son. Es decir, como antropólogos se configuran gran parte del tiempo pre-concepciones éticas que sólo a través de cómo los otros interpretan su mundo, no como, nosotros lo pensamos, entonces se podrá interpretar sus relaciones sociales.
Pues entre los Baruya explica Godelier, la práctica social sobre la ritualizacion del cuerpo va más allá de lo simbólico, pues la lógica relacional entre los individuos y el orden social no sólo son representaciones“simbólicas” o imágenes puestas en escena. “Estos gestos hacen realmente pasar al cuerpo de los iniciados los poderes reales contenidos en el kwairnatnié, la fuerza de los antepasados, la del sol, etcétera. Ellos hacen del oficiante el mediador indispensable entre los hombres y los poderes que gobiernan el universo”. (2000: 15).
Ahora bien, el dominio del cuerpo como elemento fundamental de los Baruya, Godelier se pregunta ¿cuáles son los principios de organización de la sociedad Baruya que se expresan a través de las representaciones del cuerpo, introducidos en éste desde la primera infancia? Y que desde la ritualizacion dada por la práctica simbólica tiene gran tiene relevancia social. Al respecto el dice que dichas representaciones son:
a) Las relaciones de propiedad, de pertenencia y de dominación implicadas en las representaciones baruya del proceso de concepción de un niño.
Las concepciones de los Baruya sobre el proceso de concepción de los niños, tiene la intención de “explicar” y legitimar dos tipos de relaciones –las de apropiación y las de dominación- entre las generaciones y entre los sexos. En ello, es importante la representación del fluido corporal del hombre, donde el semen tiene el doble papel: legitimar la apropiación de los niños por el padre y el linaje del padre, y la cesión parcial de los derechos de la madre y de su linaje sobre su hijo. La pertenencia del niño a la etnia anga y, más precisamente, a la tribu a la cual pertenece el padre del niño. El domino del hombre sobre la mujer, el peso más grande del padre en relación con la madre y el destino diferente del niño si es un varón o una hembra; en resumen, la diferencia de estatus entre los siblings (hermanos) de sexo opuesto y entre los primogénitos.
Ello nos lleva a presentar las relaciones de parentesco que Godelier describió, donde, el parentesco entre los Baruya es de tipo iroqués. En ella, ego distingue a los primos paralelos de los primos cruzados. Pues ego, “no puede desposar a ninguna de sus primas paralelas patrilaterales, pues ellas pertenecen al mismo linaje que él y descienden del semen de los mismos antepasados. Una unión tal sería considerada como incestuosa y castigada con la muerte. Puede desposar una prima paralela matrilateral, con la condición de que la madre de la joven no haya estado casada con un hombre del linaje del muchacho”. (2000: 18).
b) Las representaciones baruya del crecimiento y del desarrollo de un niño
El crecimiento de los niños entre los Baruya demuestra una competencia entre niños y niñas, donde las niñas ganan por su rápido crecimiento. Los niños por su parte deben ser literalmente “vueltos a parir” pero ésta vez por los hombres.
Al cuestionarse sobre lo que en sí hace diferentes a un hombre y una mujer Godelier apunta que tiene que ver con dos cosas: el semen y la sangre menstrual. El semen es poder y las mujeres no lo tienen. La sangre menstrual es veneno para los hombres, por tanto son culpables por el solo hecho de menstruar. De tal forma que mientras estas representaciones de los cuerpos son cada vez más compartidas entre hombres y mujeres, éstas encuentran en su pensamiento menos razones y medios para protestar contra el orden social que pesa sobre ellas y que se esconde en sus cuerpos. Las diferencias anatómicas y psicológicas sirven para enunciar y sellar el destino social de cada uno. El cuerpo funciona, pues, como una máquina ventrílocua que tiene permanentemente un discurso mudo sobre el orden que debe reinar en la sociedad, un discurso que legitima no solamente la apropiación de los niños por parte de los adultos considerados como sus padres, sino el lugar que el sexo predestina en la sociedad.
En conclusión sería completamente erróneo considerar a los baruya como una sociedad cuya organización es el “kin-based”, fundamentada en el parentesco. Su sociedad descansa sobre varios fundamentos, todos necesarios; una organización político-religiosa, que se articula en el juego de las relaciones de parentesco, pero que probablemente no es la consecuencia necesaria.
Bibliografía
Godelier, Maurice.
2000Cuerpo, parentesco y poderes entre los Baruya de Nueva Guinea en: “Cuerpo, parentesco y poder. Perspectivas antropológicas y críticas”.
[1] Maurice Godelier, antropólogo de origen francés, baso gran parte de sus estudios a lo económico entre las sociedades precapitalistas basando sus enfoques desde una perspectiva marxista-estructuralista.
Resumen: La familia, en “un Mundo desbocado, Los efectos de la globalización en nuestras vidas”, (Anthony Giddens).
Catedrática: MSc. Susana Maybri Salazar
Alumno: Yuri Arón Inocente Escamilla
La familia
Anthony Giddens.
Para Anthony Giddens, el mundo desbocado es una clara representación de los cambios que ocurren en el mundo y que están condicionando las relaciones más intimas entre los individuos en la vida privada tales como: sexualidad, las relaciones, el matrimonio y la familia. Esto en los ojos de muchos observadores supone un cambio frenético donde lo que se piensa sobre nosotros mismos y los demás en cuanto a relaciones sociales es una verdadera revolución.
Giddens considera que aunque son prominentes los cambios, no existe un verdadero debate en torno a temas como: la sexualidad, la regulación de la sexualidad y el futuro de la familia en si misma (2000: 1). Sin duda estos son temas de la agenda política nacional y regional, sin embargo, Giddens ve la solución de estos problemas en la edificación de la política familiar. Por ello, el objeto de este artículo consiste en reflexionar sobre los elementos que conciernen a la familia que se entrelazan en lo moderno y lo tradicional y que varía de una región cultural a otra.
La familia tradicional representa en Giddens un cajón de sastre, aunque existen muchos tipos diferentes de familia y sistema de parentesco en diferentes sociedades y culturas. La familia china, por ejemplo, siempre fue distinta de las formas occidentales. El matrimonio concertado nunca fue tan común en los países europeos como en China o India. Pero la familia en culturas no modernas tenía, y tiene, algunos rasgos que se encuentran más o menos en todas partes (2000: 2). Sobre todo uno de los rasgos más importantes en la familia, es su unidad económica.
Para ejemplificar la denotación económica de la familia, Giddens menciona la producción agrícola involucraba normalmente a todo el grupo familiar, mientras que entre las clases acomodadas y la aristocracia la transmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio.
Las características en las familias tradicionales vienen dadas por: una desigualdad entre hombres y mujeres, pues estas últimas representan la propiedad de los hombres sin poder reclamar derecho alguno sobre lo que les concierne y sobre decisiones. Otra característica ha sido el principio biológico, donde a la mujer se le ha asociado a la reproducción sustentada bajo la idea práctica de tradición y naturaleza.
La sexualidad es uno de los temas más pertinentes en la familia y entre los grupos sociales, tal es el caso que la homosexualidad no representa una valoración igual entre hombres y mujeres. De esta forma, la sexualidad, que solía definirse tan estrictamente en relación al matrimonio y a la legitimidad, tiene ahora poca conexión con ello. No debemos ver la aceptación creciente de la homosexualidad sólo como ofrenda a la tolerancia liberal. Es un resultado lógico de la ruptura entre sexualidad y reproducción. La sexualidad sin objeto ya no está, por definición, dominada por la heterosexualidad. Lo que demuestra es un amplio es espectro entre las sociedad a valorar como o con quien se establecen la intimidad sexual.
Aunque el tema de familia, matrimonio y uniones sexuales ha sido valorado y criticado de diferente forma a lo largo de la historia humana. En todos los países se mantiene una diversidad de formas familiares. En EE.UU mucha gente, inmigrantes recientes especialmente, vive todavía conforme a los valores tradicionales. “Gran parte de la vida familiar, sin embargo, se ha transformado por el desarrollo de la pareja. El matrimonio y la familia se han convertido en lo que denominé en el capítulo 1 instituciones concha: se llaman igual, pero han cambiado en sus características básicas” (2000: 5).
De esta forma, “en la familia tradicional la pareja casada era sólo una parte, y con frecuencia no la principal, del sistema familiar. Los lazos con los niños y con otros parientes solían ser igual de importantes, o más, en el discurrir diario de la vida social” (2000: 5). Hoy la pareja, casada o no, está en el núcleo de la familia. La pareja vino al centro de la vida familiar al menguar el papel económico de la familia y convertirse el amor, o el amor más la atracción sexual, en la base de los lazos matrimoniales.
Para Giddens, hay tres áreas principales en las que la comunicación emocional, y, por tanto, la intimidad, están reemplazando los viejos lazos que solían unir las vidas privadas de la gente: a) las relaciones sexuales y amorosas, b) las relaciones padre-hijo y c) la amistad.
Para explicar y analizar estos tres caracteres, Giddens propone utilizar la idea de la relación pura. Esta supone, un tipo de relación basada en la “comunicación emocional, en la que las recompensas derivadas de la misma son la base primordial para que la misma continúe” (2000: 7). Con ello, Giddens no se refiere a una relación sexualmente pura o a algo que se le aproxime. Pues, una relaicon pura es una representación abstracta que nos ayude a entender los cambios que se están produciendo en el mundo. De tal forma que “cada una de las tres áreas mencionadas -relaciones sexuales y amorosas, relaciones padre-hijo y amistad- tiende a aproximarse a este modelo. La comunicación emocional o intimidad se convierte en la clave de lo que todas ellas significan” (2000: 7).
Bibliografía
Giddens, Anthony
2000La familia, en “un Mundo desbocado, Los efectos de la globalización en nuestras vidas”. www.cholonautas.edu.pe/ Biblioteca Virtual de Ciencias Sociales